Vandalismo histórico: roban placa conmemorativa del legendario luchador El Santo
El legendario luchador El Hijo del Santo alzó la voz para denunciar un nuevo ataque contra uno de los símbolos más emblemáticos de la lucha libre mexicana: el monumento a El Santo, ubicado en el corazón de la Ciudad de México. Con indignación, recordó que esta no es la primera vez que el icónico homenaje sufre daños. En 2012, la placa original de bronce —que resguardaba con orgullo la memoria del Enmascarado de Plata— fue arrancada de su lugar, a pesar de estar incrustada en el basamento de cemento. El robo, que conmocionó a los aficionados, solo pudo ser subsanado gracias a la intervención conjunta de las autoridades locales y la Alcaldía Cuauhtémoc, que lograron reponer el valioso elemento.
Ahora, más de una década después, la historia parece repetirse. Aunque los detalles del último incidente aún no se han dado a conocer por completo, lo cierto es que el monumento vuelve a estar en el centro de una polémica que duele a quienes veneran la figura de Rodolfo Guzmán Huerta, el hombre que trascendió el ring para convertirse en un ícono cultural. El Hijo del Santo, heredero de su legado, no dudó en señalar la falta de protección que ha rodeado a este sitio, pese a su relevancia histórica. “Es una falta de respeto no solo a mi padre, sino a toda una generación que creció admirando su grandeza”, declaró con firmeza.
Sin embargo, a pesar de estos actos vandálicos, la tradición más esperada por los seguidores del Santo se mantendrá intacta. Cada 5 de febrero, como desde hace décadas, los aficionados se reúnen frente al monumento para rendirle un homenaje con una guardia de honor en memoria del luchador. Este año no será la excepción. La cita está confirmada, y se espera que cientos de personas —desde veteranos del pancracio hasta jóvenes que descubrieron su leyenda a través de películas y relatos— acudan para recordar al hombre que, con su máscara plateada, se convirtió en un símbolo de justicia, valentía y orgullo mexicano.
El monumento, más que un simple conjunto de bronce y piedra, es un punto de encuentro para quienes ven en El Santo un referente de identidad. Su figura, inmortalizada en el cine, la televisión y hasta en el arte callejero, sigue siendo un faro para la cultura popular. Por eso, cada agresión contra este espacio no solo lastima a su familia, sino a una comunidad que lo considera parte de su patrimonio. Mientras las autoridades investigan lo ocurrido, los fanáticos ya se preparan para el próximo homenaje, demostrando que, más allá de los daños materiales, el legado del Enmascarado de Plata sigue vivo en el corazón de México.
