19 March, 2026
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Susan Sarandon alza la voz en los Goya: denuncia la violencia infantil y reitera su apoyo a Palestina

  • marzo 19, 2026
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Susan Sarandon alza la voz en los Goya: denuncia la violencia infantil y reitera su apoyo a Palestina

La noche de los Premios Goya 2026 se vistió de emoción y reflexión cuando la legendaria actriz Susan Sarandon subió al escenario para recibir el Premio de Honor, un reconocimiento a su trayectoria artística y a su incansable activismo social. Con la elegancia que la caracteriza, pero también con la firmeza de quien lleva décadas alzando la voz por las causas justas, Sarandon transformó su discurso en un llamado urgente a la conciencia global.

“Me considero profundamente propalestina”, declaró ante un auditorio que escuchaba en silencio, mientras las cámaras capturaban cada palabra. No fue una afirmación improvisada, sino el reflejo de una postura que ha mantenido a lo largo de los años, incluso cuando hacerlo le ha costado críticas y polémicas. Con voz serena pero cargada de convicción, la actriz estadounidense recordó que el arte no puede —ni debe— permanecer ajeno a las realidades que desgarran al mundo. “Como artistas, tenemos la responsabilidad de usar nuestra plataforma para visibilizar lo que otros intentan silenciar”, afirmó, subrayando que la creatividad y el compromiso social no son excluyentes, sino complementarios.

El corazón de su mensaje giró en torno a la crisis humanitaria en Gaza, un tema que, según ella, ha sido tratado con indiferencia o minimizado por muchos sectores. Sarandon no se limitó a describir el sufrimiento de la población palestina, sino que cuestionó la pasividad de la comunidad internacional ante lo que calificó como “una tragedia evitable”. “No podemos permitir que el miedo al conflicto nos paralice. La justicia no es un lujo, es una necesidad”, sentenció, mientras el público respondía con aplausos que resonaron más allá del recinto.

La actriz, conocida por su participación en películas icónicas como *Thelma & Louise* y *Dead Man Walking*, aprovechó para recordar que su activismo no es nuevo. Desde los años 70, ha sido una voz incómoda para los poderosos, defendiendo desde los derechos de las mujeres hasta la lucha contra la guerra. En esta ocasión, sin embargo, su tono adquirió una urgencia distinta. “Estamos en un momento crucial. O actuamos ahora, o la historia nos juzgará por nuestra complicidad”, advirtió, dejando en claro que su premio no era solo un homenaje a su carrera, sino también un recordatorio de que el arte debe servir para transformar la realidad.

El discurso de Sarandon no pasó desapercibido. Mientras algunos celebraron su valentía, otros la acusaron de politizar un evento que, tradicionalmente, se centra en lo cinematográfico. Pero la actriz, acostumbrada a las controversias, no se amedrentó. “Si hablar de paz y justicia es politizar, entonces el problema no es lo que digo, sino el mundo en el que vivimos”, respondió con ironía, cerrando su intervención con un llamado a la acción colectiva. “No basta con indignarse. Hay que organizarse, presionar, exigir cambios. Porque la paz no es la ausencia de guerra, sino la presencia de justicia”.

Con esas palabras, Sarandon abandonó el escenario, dejando tras de sí un silencio reflexivo y, sobre todo, la certeza de que, incluso en una gala de cine, los temas más urgentes del planeta pueden —y deben— encontrar espacio. Su mensaje, lejos de ser un simple discurso, se convirtió en un espejo que reflejó las contradicciones de una sociedad que aplaude el arte, pero a veces olvida su poder para cambiar el mundo.

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