Fuego cruzado: Israel admite impacto en base de la ONU en Líbano y abre investigación
El ejército israelí admitió este miércoles que sus tanques fueron responsables de un ataque contra una posición de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en el sur de Líbano el pasado 6 de marzo, un incidente que dejó heridos a varios cascos azules de Ghana y que subraya los peligros crecientes en una zona donde las operaciones militares se han intensificado. El reconocimiento llega después de que una investigación interna de la ONU señalara, en sus conclusiones preliminares, que Israel estaba detrás del bombardeo, según reveló una fuente militar occidental.
En un comunicado oficial, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) expresaron su pesar por lo ocurrido y confirmaron que ya habían transmitido disculpas formales tanto a las autoridades ghanesas como a la ONU a través de los canales diplomáticos establecidos. “Las conclusiones de la investigación se han compartido internamente para evitar que este tipo de incidentes se repitan”, indicó el texto, aunque no detalló las medidas concretas que se implementarán para prevenir futuros ataques contra personal de paz.
El ataque se produjo en medio de un escenario de alta tensión en la frontera entre Israel y Líbano, donde el grupo armado Hezbolá ha intensificado sus acciones desde que estalló la guerra en Gaza. El conflicto escaló el pasado octubre, cuando milicianos de Hezbolá lanzaron cohetes contra territorio israelí en solidaridad con Hamás, lo que desencadenó una respuesta militar contundente por parte de Israel. Desde entonces, los enfrentamientos han sido casi diarios, con intercambios de fuego que han dejado decenas de muertos y miles de desplazados en ambos lados de la frontera.
Según la fuente militar consultada, el bombardeo contra la base de la ONU fue ejecutado con proyectiles M339 HE-MP-T de 120 milímetros, un tipo de munición fabricada y utilizada exclusivamente por el ejército israelí. Este dato refuerza la versión de que el ataque no fue accidental, sino producto de un error en la identificación del objetivo. La Fuerza Interina de las Naciones Unidas en Líbano (FINUL), encargada de supervisar el cese al fuego desde 2006, había calificado el incidente como “inaceptable” en un comunicado emitido horas después del ataque, aunque en ese momento evitó señalar directamente a Israel como responsable.
“Reiteramos la obligación de todas las partes de garantizar la seguridad de los miembros de las fuerzas de paz y de evitar daños a la población civil”, declaró la FINUL en un mensaje posterior. “Cualquier ataque deliberado contra cascos azules constituye una grave violación del derecho internacional humanitario y de la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU”, añadió, en referencia al acuerdo que puso fin a la guerra de 2006 entre Israel y Hezbolá y que estableció la presencia de la misión de paz en la zona.
Hasta el momento, el gobierno libanés no ha emitido una respuesta oficial sobre el incidente. Sin embargo, el silencio de las autoridades refleja la complejidad de la situación en el país, donde Hezbolá —considerado un grupo terrorista por Israel y varios países occidentales— ejerce una influencia política y militar significativa. El grupo, respaldado por Irán, ha advertido en repetidas ocasiones que no detendrá sus ataques contra Israel mientras continúe la ofensiva en Gaza, lo que aumenta el riesgo de una escalada mayor en la región.
El ataque contra los cascos azules ghaneses no es un hecho aislado. En los últimos meses, la FINUL ha denunciado un aumento en los incidentes que ponen en peligro a su personal, incluyendo disparos cercanos, restricciones de movimiento y hostigamiento por parte de grupos armados locales. La misión, compuesta por más de 10,000 soldados de 48 países, tiene como mandato principal evitar un nuevo conflicto a gran escala entre Israel y Hezbolá, pero su labor se ha vuelto cada vez más difícil en un contexto de violencia creciente.
Para los expertos en seguridad, el reconocimiento de Israel sobre su responsabilidad en el ataque es un paso importante, aunque insuficiente. “Las disculpas son necesarias, pero no bastan. Lo que se requiere son garantías concretas de que no se repetirán estos errores, especialmente cuando las operaciones militares se expanden y los márgenes de error se reducen”, señaló un analista consultado. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con preocupación cómo la guerra en Gaza amenaza con extenderse a otros frentes, poniendo en jaque la estabilidad de toda la región.
